La idea surgió al ver que muchos espacios naturales necesitaban atención urgente: limpieza, restauración, mantenimiento de rutas y, sobre todo, más conciencia sobre cómo nos relacionamos con la montaña.
Buscando orientación, contacté a Carlos de Escalada Libre, reconociendo la trayectoria que ya tenían en Nuevo León. La intención inicial era aprender de su experiencia, evitar errores ya recorridos y entender cómo podíamos replicar algunas acciones en la zona centro del país.
Sin embargo, la conversación creció. Carlos nos planteó algo más grande: en lugar de construir algo desde cero, Escala Limpio podía sumarse a Escalada Libre para fortalecer el proyecto, descentralizarlo y abrir camino a una comunidad con presencia en distintas regiones de México.
Con el tiempo, esa colaboración se fue consolidando. Escala Limpio comenzó a tomar forma como una rama de Escalada Libre enfocada en educación ambiental, sensibilización, restauración y acciones directas en zonas de escalada.
Hoy seguimos trabajando con voluntarios, comunidades locales y miembros de Escalada Libre para atender sectores que requieren apoyo urgente. Cada jornada, cada limpieza y cada proyecto refuerzan una misma idea: escalar también implica cuidar el entorno que nos permite hacerlo.










