El cañón El Salto, en la sierra de Santiago, alberga pinturas rupestres que datan del año 2 mil 500 a.C. Expertos detectaron daños en los murales causados por vandalismo, grafiti e inscripciones con plumón, así como ganchos de rapel clavados en la roca.
Ante esta situación, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) decidió intervenir en la zona para proteger este patrimonio histórico. La restauración requirió de una inversión significativa e implicó el cierre temporal de algunas rutas de escalada.
Este suceso nos recuerda la importancia de escalar con conciencia y respeto absoluto por el entorno natural e histórico que compartimos.



